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Aprender a aprender de la mano de la IA

Aprender a aprender de la mano de la IA

Mientras preparaba un trabajo para la universidad, me topé con el capítulo de Adell, Segura y Castañeda (2010), sobre los entornos personales de aprendizaje (PLE) y la nueva manera de entender el aprendizaje con las TIC como influencia en la educación.

Empecé a leer pensando que iba a encontrar conceptos viejos, porque el libro era del 2010, y obviamente ha pasado mucha agua bajo el puente de esa fecha hasta entonces en cuanto a ese tema. Pero en realidad me pasó todo lo contrario. Cuanto más leía, más sentía que los autores estaban describiendo el presente que vivimos hoy.

Esa lectura me llevó a una reflexión muy personal. Llevo años estudiando y trabajando en el mundo del marketing, donde la formación continua es casi una obligación, y la forma de estudio ha cambiado en todos estos años. Y, al mismo tiempo, veo a mis hijas empezando su camino de aprendizaje en un contexto completamente diferente. Esa diferencia me hizo preguntarme: ¿cambió solo el acceso a la información o cambió la forma misma en la que aprendemos?

Los autores definen el entorno personal de aprendizaje como el conjunto de herramientas, fuentes, conexiones y actividades que usamos para aprender. Esto pone al individuo en el centro. Ya no somos solo consumidores de contenido. Hoy buscamos, filtramos, conectamos y construimos conocimiento con otros. Tal vez, por eso, el aprendizaje no formal creció tanto: cursos online, comunidades digitales, pódcast, mentorías… Todos responden a una necesidad concreta de aprender en el momento en que lo necesitamos y sobre lo que realmente nos interesa.

Pero mientras pensaba en todo esto, me surgió otra pregunta que el libro todavía no podía responder en ese momento: ¿Qué pasa cuando a internet se suma la inteligencia artificial? Si internet cambió el acceso al conocimiento, creo que la inteligencia artificial está cambiando la manera en la que interactuamos con ese conocimiento. Hoy podemos conversar con una IA, pedirle que nos explique temas complejos, que nos ayude a generar ideas o a resolver dudas en pocos segundos. Y cuanto más accesibles son las respuestas, más necesario se vuelve desarrollar criterio. Ya no alcanza con encontrar información, hay que saber evaluarla, contextualizarla y transformarla en algo propio, en algo útil. Por eso, creo que el desafío de los próximos años no va a ser solo aprender a usar inteligencia artificial, sino, sobre todo, aprender a aprender con ella. Eso implica hacer buenas preguntas, mantener el pensamiento crítico, contrastar y no perder la curiosidad.

Desde mi rol profesional y también cuando acompaño procesos de aprendizaje, siento que nuestro papel cambia. Ya no se trata solo de transmitir contenidos, sino de ayudar a construir criterio, a conectar saberes y a acompañar a cada persona en la construcción de su propio camino de aprendizaje.

En definitiva, creo que el gran concepto de aprender a aprender no perdió vigencia, todo lo contrario. En tiempos donde la información se multiplica y la inteligencia artificial avanza, la mayor ventaja no va a ser cuánto sabemos, sino nuestra capacidad de seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida.

Bibliografía: Adell Segura, J. & Castañeda Quintero, L. (2010). Los entornos Personales de Aprendizaje (PLEs): una nueva manera de entender el aprendizaje. En Roig Vila, R. & Fiorucci, M. (Eds.) Claves para la investigación en innovación y calidad educativas. La integración de las Tecnologías de la Información y la Comunicación y la Interculturalidad en las aulas. Alcoy: Marfil – Roma TRE Universita degli studi. 

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